¿Cómo nos movemos las mujeres?

Esta imagen muestra una mujer haciendo uso de algún medio de transporte público

Existe una alta dispersión en el patrón de viajes de la mujer en comparación con el del hombre, esto se debe principalmente a la fuerte carga de labores domésticas que recae sobre sus hombros y a la alta tasa de viajes de acompañamiento de otros miembros de la familia (principalmente niños), lo que se denomina «movilidad del cuidado».

Como resultado, de el análisis de los datos de la Encuesta Origen Destino 2007 (EOD 2007) para la Zona Metropolitana del Valle de México arroja datos que dicen mucho: mientras que el 64% de los viajes de las mujeres se realiza en transporte público, en el caso de los hombres esta cifra cae al 58%.

De manera resumida, puede decirse que hay cuatro elementos característicos de la movilidad de la mujer en las ciudades:

  • Patrón de viajes más complejo que el de los hombres (más viajes con mayor cantidad de destinos y a lo largo de todo el día),
  • Menor acceso a transporte privado motorizado, ya que, el costo de comprar un automóvil o tomar taxis todos los días es prohibitivo para un gran porcentaje de ellas – tengamos en cuenta que 7 de cada 10 personas pobres en el mundo son mujeres-;
  • Alta dependencia de los servicios de transporte público,
  • Mayor cantidad de viajes realizados a pie.
Figura 1. ¿Sabías qué el 34.29% de la movilidad de las mujeres es por el transporte público?

Y entonces…

¿Por qué las mujeres evitan el transporte público?

En primer lugar, una de las más grandes problemáticas para una movilidad sustentable es la violencia y acoso que se vive día a día en los diferentes medios de transporte.

Como sabemos más de la mitad de la población en México somos mujeres. Sin embargo, los patrones de movilidad y la experiencia de las mujeres al moverse, se ven afectados por las violencias sexuales, agresiones y la percepción de la inseguridad en el espacio público y en el transporte.

La Encuesta Sobre La Violencia Sexual En El Transporte Publico Y Otros Espacios Públicos En La CDMX (2019), revela que la violencia sexual tiene mayor lugar en el metro (16.1%), en la calle (15.5%), en el microbús (11.4%) y en los paraderos (8.1%). Y los principales agresores son hombres desconocidos (89.2%), operadores de algún transporte (4.7%) y policías (3.3%).
Por consiguiente, el 96% de las mujeres –según datos de ONU Mujeres– han sido víctimas por lo menos una vez de algún acto de violencia en el transporte público, desde agresiones verbales, contacto físico forzado o persecución.

¿Se han tomado cartas en el asunto?

Ciertamente, se han implementado servicios y medidas especialmente dirigidos a la mujer, como los buses Atenea en la Ciudad de México, los taxis rosa, o el uso exclusivo de vagones del Metro o de la mitad delantera de buses articulados, tal como ocurre en Metrobús. Finalmente, estas acciones atacan un problema grave y real, como lo es la inseguridad, pero no las necesidades diarias de la mujer, cuyo patrón de viajes es totalmente distinto al de los hombres. Pero aun así, los datos hablan por sí solos, estimaciones del Instituto Nacional de las Mujeres indican que el 65% de las usuarias de transporte público de la Ciudad de México ha sido objeto de acoso sexual mientras viaja.

Una situación que es casi imposible erradicar, esto debido a una falta de atención a las necesidades de las mujeres en materia de movilidad, ya que se tiene una baja participación de las mujeres tanto en el diseño como en la implementación de políticas en los servicios de transporte.
Y es que gran parte del problema en el transporte público, más allá de la incomodidad, inseguridad y lentitud que caracterizan a estos servicios, radica en una planificación tradicionalmente orientada a satisfacer necesidades típicamente masculinas: predominan los servicios de la periferia al centro, escasean los servicios locales pensados para recorrer distancias cortas, hay bajas frecuencias en las horas pico y valle, y por lo común las unidades no están diseñadas para el traslado cómodo y seguro junto a niños, tarea que, tradicionalmente recae en la mujer.

¿Cuál es la solución? 

En materia de movilidad, una política sustentable, baja en carbono, debería fortalecer las redes de transporte público y mejorar las condiciones en que se desarrollan los viajes a pie y en bicicleta, tanto para la movilidad de las mujeres como para los hombres. En este sentido, implementar más servicios locales de transporte colectivo sin diferencias de frecuencia tan significativas entre horas pico y horas valle es una medida que claramente beneficia a quienes realizan viajes cortos, cercanos al hogar, y durante todo el día.

Figura 2. Un área designada solo para mujeres ¿Es la solución?
Figura 3. Asimismo ¿Qué estrategias consideras necesarias para disminuir la violencia?

Referencias

Díaz, R. (6 de Febrero de 2018). Movilidad y mujer: más allá de los transportes rosa.

Silva, A. M. (10 de Mayo de 2016). ¿Cómo mejorar la movilidad de las mujeres?

Hacker Car. (2019). MOVILIDAD URBANA: POR QUÉ LAS MUJERES LO TIENEN PEOR -Y CÓMO PONERLE SOLUCIÓN-

Soto, J. (10 de marzo de2020). 90% de mujeres sufre violencia en el transporte público y nadie lo combate

El Economista; García, A. K. (8 de septiembre de2019). Transporte público acentúa la violencia contra las mujeres

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